La tierra que perdimos

Publicada: 30 de enero de 2026

La urbanización de Samborondón ha reemplazado humedales y manglares por infraestructuras impermeables, alterando la dinámica hidrológica y elevando el riesgo de inundaciones. Estudios del INAMHI y la Universidad de Guayaquil indican que la infiltración del suelo ha disminuido un 40%, aumentando la escorrentía y la vulnerabilidad hídrica.

A partir de imágenes satelitales, desarrollé un modelo cartográfico que muestra la configuración urbana actual y simula las zonas que podrían quedar inundadas. Los datos indican que el 45% del tejido urbano está en áreas de alto riesgo.

Según el IPCC, el nivel del mar podría subir entre 0,5 y 1,9 metros para 2100, dependiendo de las emisiones globales. Además, Punta Miel y El Guasmo podrían quedar sumergidos antes de 2050. La degradación del 60% de los humedales ha comprometido la regulación hídrica y la biodiversidad local.

Ciudades como Rotterdam y Singapur han mitigado inundaciones con infraestructura verde. Rotterdam redujo un 90% las inundaciones con plazas inundables y almacenamiento hídrico. Singapur implementó el programa ABC Waters, integrando drenaje sostenible y corredores ecológicos. En Samborondón, restaurar humedales, crear parques inundables y usar pavimentos permeables son estrategias clave.

Si no se actúa en la próxima década, la crisis hídrica afectará la sostenibilidad y calidad de vida. Iniciativas como el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en Ecuador y la restauración de manglares en Perú han sido efectivas. Con planificación y adaptación climática, Samborondón aún puede convertirse en un modelo de resiliencia urbana.

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